Así sin más. Alguien sabe que padeces epilepsia y, de forma malintencionada, te hace llegar un mensaje a tu cuenta de Twitter, usando un usuario fake. Abres el mensaje y te das cuenta que es una imagen parpadeante. De la nada, comienzas a tener un ataque epiléptico, provocado al ver esa fotografía que alguien te envió. Creemos que este tipo de cosas no suceden, hasta que en efecto, suceden.

Esto le pasó a Kurt Eichenwald, un periodista inglés que padece epilepsia y que, a consecuencia de alguien que sabe que Kurt sufre este trastorno, experimentó un ataque epiléptico por una imagen que recibió en su cuenta de Twitter.

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‘Mereces una convulsión por tus publicaciones’

Este fue el mensaje que Kurt recibió a su cuenta de Twitter, proveniente de un usuario anónimo. Aunque esto le ocurrió en 2016, cree que es momento de retomar la situación para que no vuelva a pasarle a nadie más y concientizar a los pacientes a que tengan cuidado al abrir cualquier tipo de mensaje de una cuenta que no conocen o que no siguen.

Kurt Eichenwald padece epilepsia fotosensitiva, una enfermedad en la que, de acuerdo a la BBC de Londres, los ataques son originados por estímulos visuales a través de luces intermitentes o parpadeantes. El periodista recibió un mensaje a su cuenta de Twitter que decía: “Mereces una convulsión por tus publicaciones”. El mensaje estaba escrito en una imagen parpadeante que le provocó al instante un ataque de epilepsia.

“Anoche, por segunda vez, un sujeto deplorable que sabe que tengo epilepsia, me envió un tuit estrobosc

ópico… y funcionó”, posteó al haber controlado el ataque. “Estamos horrorizados ante la perspectiva de que alguien pueda llegar tan lejos para causar un ataque epiléptico en otra persona”, agregó Simon Wigglesworth, de la organización británica Epilepsy Action.

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¿Qué caracteriza a este tipo de ataques?

Según Epilepsy Action, en la epilepsia fotosensitiva todos o casi en todos los ataques, las luces intermitentes o titilantes son las que los provocan. Tanto las luces naturales como las artificiales pueden causar ataques. Algunos patrones, como las rayas o los cuadros, también pueden ser detonantes.

Aproximadamente tres de cada 100 personas con la enfermedad tienen este tipo de epilepsia y afecta a más niñas que a niños y usualmente comienza antes de los 20 años, de manera más común entre los 7 y los 19. Stefano Seri, quien es profesor de neuropsicología clínica y neuropsiquiatría de desarrollo en la Universidad Aston, en Birmingham, Inglaterra, dice que para poder causarle convulsiones a Eichenwald, la imagen tuvo que haber sido cuidadosamente construida.

“Los cambios abruptos en la intensidad de la luz o la luminosidad pueden desencadenar convulsiones. El rango más sensitivo es entre 15 y 25 flashes por segundo”, explicó Seri. “Las pantallas LED modernas no provocan tantos [ataques epilépticos] como las de antes; requieren de un estímulo minuciosamente diseñado para causar una convulsión”. “La imagen necesita ocupar la mayor parte del campo visual. Hace falta estar muy enfermo para hacer algo así, pero técnicamente es posible”, sentenció el especialista.

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