THE WINGS.

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The wings inicia por la necesidad imperiosa de dos persona adictas a las alitas (oséa nosotros), rehusándose a comer alitas de súper previamente adobadas, con un muy mal sabor exagerado a pimienta y chorreadas con salsa búfalo, con búfalo, quiero decir búfalo, literal, la salsa que venden en todas las tienditas y es horrorosa pero era lo único que había antes de la valentina.

 

Bueno pues así es como inicia todo esto, acordándonos de las deliciosas salsas que preparan las abuelitas y haciendo una que otra mezcla extraña dónde lo único que quedaba era tirar el invento, y una que otra sonrisa fingida entre los familiares que las probaban y decían ¡ están buenísimas ! pero nosotros sabíamos que no, sabíamos que estaban por demás radioactivas que ni el perro se las quería comer, pues así con nuestra salsas de prueba y error fuimos encontrando la fórmula correcta, pero ahora faltaba algo más, lo más importante, las alitas. Todos sabemos que Tehuacán es la cuna de una de las procesadoras de pollo más grande del país, pero como estábamos tan enojados y sentido porque no podíamos superar que vendieran sus alitas “adobadas” en el súper y cunado abrías la charola solo traía pedazos de ala con el ya sabor de pimienta exagerado del que hablamos antes, pues nos dimos a la tarea de encontrar pollo artesanal. ¿Artesanal? Pues si artesanal, porque esta pelado pollo a pollo, ala a ala de mano en mano, por eso es artesanal.  Pues bien, así fuimos buscando pequeñas empresas que matan a sus pollos diarios y dejan a cada uno sin un ala para dárnoslas a nosotros y poder satisfacer el hambre de alitas que todos tenemos.

 

Solucionado ya ese problema nos encontramos que al llevar las alitas a su destino final, llegaban todas remojadas y se veían mas bien como mole con pollito, oséa alita hervida en una salsa espesa y extraña, con este nuevo problema había más cosas que desarrollar -no, no paró en las salsas-  para el buen catador de alas, lo crujiente es muy muy importante. Pues entonces teníamos algo nuevo que solucionar y otra vez prueba y error y muchos clientes perdidos, otro tanto fieles y comprensivos, dos niños aburridos y demás. Al fin un día como epifanía, si es que eso se le puede llamar a pinterest, nos dio la mejor idea de todas, y arreglándola un poco y quitando de acá y poniendo allá, logramos el crujiente perfecto, sin necesidad de ir y robar la receta secreta de ese pollo crujiente tan famoso.

 

 

Por eso el día que quieran probar nuestras alitas siéntanse en confianza de que mucha gente a base de caras de asco, desilusión, una que otra grosería, pero también palabras de ánimo y recetas de las abuelas combinadas con estudios de cocina y quemadas llamadoras de atención, hicieron de nuestras alitas las mejores, sabores deliciosos preparados con ingredientes de la más alta calidad, si, estás pensando lo correcto, de esos carísimos de la tienda que vende todo grandote y verificados por Sergio Gómez Olivier y su test de aceites nocivos para la salud.

 

 

Posted by Sergio Gómez Olivier on Tuesday, October 17, 2017

Provecho.

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